

En una fría noche de abril del año 2005 conduciendo por camino a melipilla en la comuna de cerrillos me detuve en un semáforo justo al frente de la Fidae, de pronto ví a un perrito en el borde de la acera del bandejón central tratando de cruzar la calle, la cantidad de vehículos que pasaba a gran velocidad era inmensa y pensé que lo más probable era que fuera atropellado. Me bajé rápidamente para tomarlo con la intención de dejarlo en un lugar más seguro, se cobijo en el auto y cuando me dí la vuelta y me disponía a dejarlo pude darme cuenta de que estaba enfermo, lo tomé y estaba ardiendo en fiebre y le costaba mucho respirar por lo que no tuve corazón para dejarlo ahí en ese estado, pensé que probablemente no sobreviviría y decidí llevarlo a una clínica donde siempre acudía en estos casos, quizás si recuperaba podría luego buscarle un hogar. Fue ingresado y tratado de inmediato con suero y analgésicos, al día siguiente el doctor me dijo que era distemper y que haríamos el intento de salvarlo, se quedo varios días dentro de un canil echado sin ánimo, prácticamente no se movía, lo más probable era que no viviría y de ser así yo lo ayudaría a descansar. Al tercer día fui a visitarlo y ahí estaba, parado en el canil, movía su colita y era otro perro, empezó a recuperase de a poco favorablemente y se sanó. Comencé a buscarle un hogar para darle una nueva oportunidad y luego de varios meses de búsqueda sin resultados mi marido me ayudó a traerlo a la casa, su adopción resultó complicada ya que pese a que no era muy adulto era demasiado inquieto y eso auyentaba a la gente. Llegó a mi casa y desde entonces es íntimo amigo del Luckas no así del Pilín ya que se odian a muerte por ser ambos más bien defensores de su territorio, ha sido dificil el lograr mejores avances ya que la distemper deja algunas secuelas de tipo neurológicas por lo al parecer le producen este estado de extrema ansiedad e hiperactividad, pero dentro de todo es un perrito que lleva una vida normal, juega todo el día con Luckas y dentro de lo posible trato de darle una buena vida para que pueda olvidar los malos ratos vividos en la calle abandonado, es muy efusivo para demostrar su cariño y pareciera nunca cansarse, siento un cariño especial por el y una compasión inmensa por mi Agustín mi perrito saltarín, a pesar de tantas cosas siempre estaré a tu lado hasta el día que decidas partir.

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