jueves, 8 de marzo de 2007

Tommy




Un día cuando me dirigía a trabajar en pleno paseo Estado en el centro de Santiago divisé a un pequeño bultito de color café claro que hecho un ovillito dormía afuera de una tienda, lo miré y le dije a mi marido..."Mira pobre criatura, quizás yo podría encontrarle un hogar por ser aun un bebé"...mi marido me dijo "si es así entonces llevemoslo a la casa para buscarle un hogar", me fui al trabajo para luego volver a buscarlo, hasta la hora de salir lo dejé en una cajita encargado en el lugar donde estacionábamos el auto. Fue así como llegó a nuestras vidas, el Tommy cuando tenía como 3 meses de vida, estaba desnutrido y con varias cosillas más, costó sacarlo adelante y de a poco fuimos curando, también gracias al trabajo del doctor Miranda, se quedó a vivir para siempre en casa de mi hermana pues les robó el corazón. Ahora es inmenso de grande, con piernas largas y flacas, no tiene raza ni pedigree pero eso que importa, en la vida había visto perrito más regalón, duerme adentro de la casa porque no puede estar lejos de mis hermanas, las cuida y las protege ante cualquier amenaza, ya no es un bebé pero creemos que lo seguirá siendo hasta el final de sus días. Le gusta disfrazarse y posar para las fotos, corre al encuentro de todos aunque aveces termine en el suelo o chocando con todo, así es el Tommy, es un perro feliz.

Chanito


Cierto día mientras navegaba en una página animalista encontré un aviso de una persona que pedía ayuda para unos perritos que se habían salvado de ser llevados por Higiene Ambiental de la Municipalidad de Maipú, debido a los reclamos de los vecinos por el descuido de una mujer que no los tenía adecuadamente y tenía ya demasiados. Junto a un grupo de personas fuimos hasta el lugar para ver en que podíamos ayudar y ahí nos enteramos que se habían llevado a casi 10 perritos para ser sacrificados gracias a los reclamos de un grupo de vecinos que aprovecharon la ausencia de la dueña para desalojar a los perritos que no tenían culpa alguna. El espectáculo fue lamentable, niños y mujeres sacando a palos a los perros, tirándoles agua para acorralarlos, fueron laseados y subidos a patadas a ese camión y pese a que hubo personas que acudieron en su ayuda y querían repartirlos en otros hogares no hubo ninguna consideración y ese mismo día sin más fueron sacrificados y botados a la basura. Habían cachorros hermosos, que podrían haber encontrado un hogar y una oportunidad, todos estaban sanos y en buenas condiciones, pero a la gente no les agradaba que esta mujer tuviera tantos, quizás no es esta la manera de ayudar a los animales pero tampoco es la forma de controlarlos. Algunos se salvaron de este cruel acto y falta de humanidad, entre ellos estaba mi "Chanito", un mesticito de tamaño pequeño, patitas chuecas y corpulento, nadie se dio cuenta de su existencia o quizas se mantubo escondido ya que era ciego, quedo en la calle desamparado y sin posibilidades de poder alimentarse ya que el alimento que se les llevaba a los 8 que se salvaron era rápidamente devorado y el no tenía oportunidad con su ceguera. La situación me conmovió hasta las lágrimas porque lo tan indefenso y expuesto a un fín quizás más terrible aún que su ceguera, lo llevé a mi casa para cuidarlo mientras la dueña volvía a su hogar y se enteraba de lo que había sucedido. Así llego mi Chanito a mi casa un día de Diciembre del 2004, nunca lo devolví porque en mi casa podía vivir mucho mejor, lo curé de una infección a sus ojitos y hoy vive felíz en nuestra casa, pese a su ceguera el es un perro normal, juega y se divierte también, lo que mas le gusta es comer por lo que tenemos que esconderle el plato para que no suba de peso, duerme arropadito en su casita y toma sol de guatita, me reconoce de inmediato por el ruido del auto y sale ha encontrarme felíz cuando llego a visitarlo a casa de mi hermana, es un perrito muy especial y lo queremos un montón.

Danka


Te encontré un frío día de invierno del año 2001 mientras caminábamos por una concurrida calle de Santiago Centro, pasaste por mi lado como si llevaras prisa por llegar a algun lado y me quede mirándote porque eras tan parecida a nuestra Dicky, una Fox Terrier que vivió con nosotros 14 años. Me pregunte a donde ibas tan apurada pensando que tal vez estabas perdida y necesitabas encontrar tu casa. Al acercarme te escondiste muy tímida, ahí pude darme cuenta de que quizás habían pasado varias semanas de que estabas perdida o quizás alguien de mal corazón de había abandonado, estabas flaquita y muy sucia, te acaricie y en ese momento al momento de mirarte a los ojos supe que debía llevarte conmigo. Llegue a la casa y te bañe, ahí apareció el blanco de tu pelo y quedaste feliz como si eso fuera lo que necesitabas, te alimente y esa noche dormiste tranquila y feliz. Al otro día no te despegas de mi lado, me seguías a todas partes, hasta para bañarme tenías que estar ahí al lado mio, como si quisieras que no te dejara. Y así fue, hoy ya han pasado 6 años de aquel entonces, me has acompañado en momentos importantes de mi vida como cuando vi partir a mi madre, cuando me casé, cuando nació mi primer hijo, ya no eres tan joven en tu carita me doy cuenta que los años se han venido encima, duermes arropada porque los días de frío son muy terribles para , ahí en tu canasto tapada hasta los ojos no existe mas felicidad, yo aquí también estaré cuidarte y queriéndote hasta el día en que tengas que partir, seguirás siendo la reina de mis hijos perrunos ya que fuiste la primera en llegar a mi hogar.

Martina


Llegaste a nuestra casa un día de marzo del año 2005, mi hermana menor te trajo ya que estabas llorando dentro de un jardín de una casa que estaba deshabitada, al parecer te habían abandonado. Eras pequeñísima, solo tenías un mes de vida, tus dientesitos apenas se asomaban y tenías un pelaje hermoso color tabaco, "Martina" te llamamos, parecías tener alguna raza y cuando empezaste a crecer supimos que eras mescla de salchicha (Dushund, para los más entendidos), eras hermosa y la gente al pasar te miraba porque eras todo ternura, fue así como un día mientras estabas en el jardín alguien se enamoró de y te llevó, ese día recorrimos todos los lugares buscándote pero no conseguimos encontrarte, llenamos de carteles y comenzamos a buscarte día tras día, hasta en la tele salio tu aviso. Pasaron dos semanas y un día alguien llamó para contarnos donde estabas, fue una alegría inmensa, mi hermana menor fue a buscarte enseguida y gracias a Dios te encontramos bien, pero a los pocos días comenzaste a enfermar, parecía un resfrío común pero pronto empezó a empeorar, luego de algunos exámenes pudimos confirmar que era distemper. Luchamos hasta el final para salvarte, no quedó nada por hacer pero la enfermedad pudo más y con gran pena tuvimos que ayudarte a descansar. Fue muy duro para nosotras tu partida cuando solo tenías 7 meses de vida, nos alegrabas los días con tus locuras, con tus maldades, con tus carreras locas con el Tommy, con tu chaleco de viejito pascuero que tanto te gustaba. Te recordaremos siempre pequeña Martina, en nuestro corazón tenemos los mas bellos recuerdos de tu paso por nuestras vidas, aunque corto fue pero dejo grandes alegrías en nuestra familia.

Kuky


Naciste un día de noviembre del año 95, hija de la Valentina y el Roger (un cocker spaniel vecino) junto a tus otros 3 hermanitos : la Vaquita, Bamby y Murcy. Mi papá quiso que nos quedaramos contigo y a tus hermanitos les buscamos buenos hogares.

Eras la desordenada, la loquilla que siempre andaba buscando por donde escaparse, pero de una ternura y gracia que nunca olvidaremos. Recuerdo tus juegos que no terminaban nunca, cuando al escuchar tan solo la palabra "pelota" corrías desesperada a buscarla hasta encontrarla, ahí el juego no terminaba jamás pues no te cansabas de traerla y volverla a buscar, hasta el ultimo de tus días este juego parecía no cansarte a pesar de los años y tu enfermedad.

Un día empezaste a adelgazar y en tu guatita apareció un tumor, es un "cáncer" mamario dijo el doctor Miranda y lamentablemente está en su fase terminal, nos dio a los más un par de meses pero este tiempo se prolongó por un año más. A pesar de que la baja de peso era notoria, tu estado de ánimo y tus ganas de seguir viviendo nos dio esperanzas de estar contigo aunque fuera por un tiempo más, te regaloneabamos con dulces y comidas especiales, te entrabamos en las noches para que no pasaras frío y dejaras de mojarte cuando llovía, porque a pesar del confort de tu casita a ti te gustaba mojarte aunque fuera el peor día del invierno.

Mi Kuky querida, la Keky como te llamaba mi hijo, Kuky Betty como te nombraba mi hermana menor cuando eras pequeñita. Te nos dormiste el día viernes 02 de marzo del 2007 justo en el cumpleaños de mi hermana, cuando tenías 12 años, curiosamente viviste mas que tu mamá Valentina, pero ese día buscabas a mi hermana porque algo no andaba bien, ya te costaba respirar y estabas muy adolorida, te dormiste en nuestros brazos y nos dejaste una pena en el corazón, ya se nos marchaba el último recuerdo de nuestra infancia en Concepción y de aquellos tiempos en que vivíamos todos juntos. Te recordaremos por siempre Kuquita y ahora de seguro estas en el paraíso persiguiendo pelotas felíz.

Valentina




Llegaste a mi vida un día de marzo del año 93, en el primer día de clases en la universidad. Una ex compañera de colegio me contó que buscaba hogar para unos perritos pequeños y así partí a buscarte, eras una hermosa bolita negra de apenas un mes de vida, apenas cabías en mi palma y aun tomabas leche. Te lleve a la casa, te cuide, te quise de ese primer día y te llame "Valentina".
Son tantos recuerdos hermosos, algunos alegres otros más tristes, recuerdo cuando estaba apenada y me acompañabas en mis penas de aquella época, me mirabas y con tu cabeza sobre mis piernas parecías decirme "no te preocupes...aquí estoy". Cuando mis padres se vinieron a vivir a Santiago también viniste tu junto a la Kuky, volvimos a estar juntas, pero un día enfermaste y pese a que acudimos a varios médicos no pudimos encontrar la cura, te nos dormiste un día de Agosto del año 2002, cuando tenías 9 años, alcance a darte un beso de despedida y a pedirte que descansaras mi perrita linda, quizás pude haber hecho más, en aquella época desconocía muchas cosas y quizás hoy podría haber hecho más por salvarte, me quedo ese sabor amargo de no haber podido luchar más, pero en mis recuerdos y en mi corazón vivirás por siempre, quizás algún día podamos volver a encontrarnos mi amada Valentina.