
Cierto día mientras navegaba en una página animalista encontré un aviso de una persona que pedía ayuda para unos perritos que se habían salvado de ser llevados por Higiene Ambiental de la Municipalidad de Maipú, debido a los reclamos de los vecinos por el descuido de una mujer que no los tenía adecuadamente y tenía ya demasiados. Junto a un grupo de personas fuimos hasta el lugar para ver en que podíamos ayudar y ahí nos enteramos que se habían llevado a casi 10 perritos para ser sacrificados gracias a los reclamos de un grupo de vecinos que aprovecharon la ausencia de la dueña para desalojar a los perritos que no tenían culpa alguna. El espectáculo fue lamentable, niños y mujeres sacando a palos a los perros, tirándoles agua para acorralarlos, fueron laseados y subidos a patadas a ese camión y pese a que hubo personas que acudieron en su ayuda y querían repartirlos en otros hogares no hubo ninguna consideración y ese mismo día sin más fueron sacrificados y botados a la basura. Habían cachorros hermosos, que podrían haber encontrado un hogar y una oportunidad, todos estaban sanos y en buenas condiciones, pero a la gente no les agradaba que esta mujer tuviera tantos, quizás no es esta la manera de ayudar a los animales pero tampoco es la forma de controlarlos. Algunos se salvaron de este cruel acto y falta de humanidad, entre ellos estaba mi "Chanito", un mesticito de tamaño pequeño, patitas chuecas y corpulento, nadie se dio cuenta de su existencia o quizas se mantubo escondido ya que era ciego, quedo en la calle desamparado y sin posibilidades de poder alimentarse ya que el alimento que se les llevaba a los 8 que se salvaron era rápidamente devorado y el no tenía oportunidad con su ceguera. La situación me conmovió hasta las lágrimas porque lo ví tan indefenso y expuesto a un fín quizás más terrible aún que su ceguera, lo llevé a mi casa para cuidarlo mientras la dueña volvía a su hogar y se enteraba de lo que había sucedido. Así llego mi Chanito a mi casa un día de Diciembre del 2004, nunca lo devolví porque en mi casa podía vivir mucho mejor, lo curé de una infección a sus ojitos y hoy vive felíz en nuestra casa, pese a su ceguera el es un perro normal, juega y se divierte también, lo que mas le gusta es comer por lo que tenemos que esconderle el plato para que no suba de peso, duerme arropadito en su casita y toma sol de guatita, me reconoce de inmediato por el ruido del auto y sale ha encontrarme felíz cuando llego a visitarlo a casa de mi hermana, es un perrito muy especial y lo queremos un montón.

No hay comentarios:
Publicar un comentario